lunes, 26 de mayo de 2014

Enseñar y aprender...

Todos nosotros desde que nacemos estamos en continuo proceso de aprendizaje, al igual que cuando somos más mayores podemos enseñar aquello que hemos aprendido. Cuando aprendemos algo nuevo se genera en nosotros un cambio de manera inevitable. 

Hemos de tener en cuenta que a la vez que enseñamos estamos proporcionando un aprendizaje a una o a muchas de las personas que nos rodean, y además al enseñar nosotros seguimos aprendiendo. Estas dos acciones, por lo tanto, se encuentran interrelacionadas.
Al igual que podemos aprender de otras personas, ya sean conocimiento o actitudes, podemos aprender de nosotros mismo, ya que si hacemos algo mal podemos poner los medios para corregirlo, y si lo hacemos bien ya tenemos una lección aprendida.

Tenemos que saber que un error no es algo malo, puesto que nos proporciona un nuevo aprendizaje, por eso no debemos tener miedo al error, lo que es malo es no querer reconocerlo y entonces no corregirlo. Esto es algo que nuestros alumnos también deben saber, ya que en la actualidad muchos de nosotros tenemos miedo al fracaso y por no cometer el error a veces no hacemos muchas cosas. Es importante que el niño sepa que no pasa nada por hacerlo mal, al contrario esto es positivo para su proceso de aprendizaje.

Por otro lado los valores, como la solidaridad, el compañerismo, el respeto, la tolerancia son acciones que necesidad de la práctica para que el niño pueda aprenderlos, y saber también las conductas que no son adecuadas para que no las reproduzcan, porque no debemos olvidar que “somos un ejemplo a seguir” tanto nosotros como futuros docentes, como los padres, amigos…

Y por último si en algún momento cometemos un fallo, y consideramos que nos hemos equivocado con nuestras acciones, tenemos que hacer ver a los niños que es algo equivocado y hay que pedir perdón.


Bibliografía utilizada: ALARCÓN GÓMEZ, Pedro (2012): Pedagogía para andar por cada, Madrid: San Pablo.

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