El acoso escolar, conocido
actualmente como bullying, son las acciones de violencia por parte de los
alumnos hacia sus compañeros, puede ser maltrato psicológico, verbal o físico que
se puede prolongar durante un tiempo ya sea en el aula o fuera de ella.
Con frecuencia el tipo de
violencia que se da en los colegios es la emocional y suele ser al comienzo de
la adolescencia. Y uno de los rasgos característicos es que quien más lo sufre
son las niñas, quizás porque a éstas se les ve más frágiles.
Este tipo de violencia se
caracteriza por conseguir la intimidación de la víctima, y puede ser de manera física
o psicología, pero siempre que esto ocurra la persona maltratada tendrá secuelas
psicológicas que en múltiples ocasiones hace que el acosado no quiera asistir
al colegio y que tenga síntomas de ansiedad ante cualquier situación, además de
sufrir depresión o llevarle a pensar en el suicidio.
Ante situaciones como estas es
necesario que los profesores del centro tengan conciencia de ello, puesto que
si no se actúa con rapidez el acoso puede ir a más, y la victima puede sentirme
muy mal psicológica. Además sería necesario la ayuda de la psicóloga del
centro, que podrá aconsejar tanto a padres como a profesores a llevar la situación,
y además podrá ayudar a la víctima a reforzar su autoestima.
Puesto que muchas veces las víctimas
tienen miedo a hablarlo con sus padres o con el colegio, los profesores deben
estar atentos ante cualquier acción que crean sospechosa, para intentar
frenarlo a tiempo y poder tomar las medidas adecuadas.
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